
Pimientos de Padrón
Pequeños pimientos verdes de Galicia, fritos rápido en aceite de oliva muy caliente hasta que se arrugan y se vuelven dulces, con sal gruesa por encima. Una tapa clásica española, con su toque de sorpresa: unos pican y otros no.
Porciones
Ingredientes
Nutrición
Por ración
Pasos

Secar bien los pimientos
Enjuaga los pimientos bajo agua fría y luego extiéndelos sobre un paño de cocina limpio, secándolos por completo, pasando el paño por cada uno si es necesario. Esto es importante: cualquier gota de agua en la piel hará que el aceite caliente salte con fuerza, y los pimientos se cocinarán al vapor en vez de arrugarse.
- 500 g pimientos de Padrón
✅ Listo cuando: los pimientos están completamente secos al tacto, sin brillo de agua

Calentar el aceite bien caliente
Vierte el aceite de oliva en una sartén ancha y gruesa y ponla a fuego medio-alto. Déjalo calentar unos 2 minutos, hasta unos 180°C, hasta que brille y un pimiento chisporrotee de inmediato al tocar el aceite. El aceite debe estar muy caliente, o los pimientos quedarán blandos y aceitosos en vez de arrugados.
- 4 cdas aceite de oliva
✅ Listo cuando: el aceite brilla y chisporrotea fuerte al contacto con un pimiento

Freír en una sola capa
Agrega los pimientos al aceite caliente en una sola capa, sin apretarlos; si la sartén es pequeña, trabaja en dos tandas. Fríelos 3–4 minutos, dándoles vuelta con pinzas cada minuto, hasta que la piel se arrugue, se marque con manchas oscuras y los pimientos se encojan un poco.
- 500 g pimientos de Padrón (del paso 1)
✅ Listo cuando: la piel está arrugada y con manchas oscuras en la mayoría de los lados

Escurrir brevemente
Saca los pimientos con pinzas o una espumadera y ponlos sobre un plato con papel absorbente unos segundos, solo para quitar el exceso de aceite. No los dejes mucho tiempo: saben mejor recién hechos y muy calientes.
✅ Listo cuando: el aceite superficial se ha escurrido pero los pimientos siguen calientes

Salar y servir enseguida
Mientras los pimientos siguen calientes y brillantes, esparce la generosamente sobre ellos; se pegará a la piel aceitosa y quedará crujiente. Sirve de inmediato, comiéndolos con los dedos por el tallo, y recuerda: uno o dos de la tanda pueden sorprenderte con picante.
- 1 cdta
✅ Listo cuando: la sal se ve pegada a la piel caliente y aceitosa

Secar bien los pimientos
Enjuaga los pimientos bajo agua fría y luego extiéndelos sobre un paño de cocina limpio, secándolos por completo, pasando el paño por cada uno si es necesario. Esto es importante: cualquier gota de agua en la piel hará que el aceite caliente salte con fuerza, y los pimientos se cocinarán al vapor en vez de arrugarse.
- 500 g pimientos de Padrón
✅ Listo cuando: los pimientos están completamente secos al tacto, sin brillo de agua

Calentar el aceite bien caliente
Vierte el aceite de oliva en una sartén ancha y gruesa y ponla a fuego medio-alto. Déjalo calentar unos 2 minutos, hasta unos 180°C, hasta que brille y un pimiento chisporrotee de inmediato al tocar el aceite. El aceite debe estar muy caliente, o los pimientos quedarán blandos y aceitosos en vez de arrugados.
- 4 cdas aceite de oliva
✅ Listo cuando: el aceite brilla y chisporrotea fuerte al contacto con un pimiento

Freír en una sola capa
Agrega los pimientos al aceite caliente en una sola capa, sin apretarlos; si la sartén es pequeña, trabaja en dos tandas. Fríelos 3–4 minutos, dándoles vuelta con pinzas cada minuto, hasta que la piel se arrugue, se marque con manchas oscuras y los pimientos se encojan un poco.
- 500 g pimientos de Padrón (del paso 1)
✅ Listo cuando: la piel está arrugada y con manchas oscuras en la mayoría de los lados

Escurrir brevemente
Saca los pimientos con pinzas o una espumadera y ponlos sobre un plato con papel absorbente unos segundos, solo para quitar el exceso de aceite. No los dejes mucho tiempo: saben mejor recién hechos y muy calientes.
✅ Listo cuando: el aceite superficial se ha escurrido pero los pimientos siguen calientes

Salar y servir enseguida
Mientras los pimientos siguen calientes y brillantes, esparce la generosamente sobre ellos; se pegará a la piel aceitosa y quedará crujiente. Sirve de inmediato, comiéndolos con los dedos por el tallo, y recuerda: uno o dos de la tanda pueden sorprenderte con picante.
- 1 cdta
✅ Listo cuando: la sal se ve pegada a la piel caliente y aceitosa
The Story Behind the Dish
Se dice que las semillas llegaron a Galicia desde América con monjes franciscanos, que los cultivaron en el monasterio de Herbón, cerca de la localidad de Padrón. El clima fresco y húmedo y el suelo particular del valle de Herbón resultaron perfectos para la planta, dando a estos pequeños pimientos su piel fina y su sabor característico.
Con el tiempo, los pimientos de Padrón se volvieron parte de la identidad local, hoy con su propia denominación de origen protegida y una fiesta anual en el pueblo que celebra la cosecha.
⭐ Why It's Famous
Fritos enteros y con sal, son una tapa muy querida en toda España, famosos tanto por su sabor como por el pequeño juego de azar que implica comerlos.
💡 Fun Fact
El picor de un pimiento de Padrón depende de cuánto sol y estrés recibió la planta, así que en el mismo plato algunos salen suaves y otros sorprendentemente picantes, que es justo la gracia del plato.
Padrón, Galicia, en el noroeste de España
42.74°N, -8.67°W
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