
Pan de cebollín chino (葱油饼)
Una masa de agua caliente enrollada con aceite y cebollín, luego cocida en sartén hasta que las capas quedan crujientes y hojosas. Sabrosa, con un fuerte aroma a cebollín, y mejor disfrutada caliente, cortada en trozos.
Porciones
Ingredientes
Nutrición
Por ración
Pasos

Hacer la masa
En un bol grande, mezcla la harina y la sal. Agrega el agua caliente (recién hervida y reposada un par de minutos, para que esté caliente pero no queme) y revuelve con palillos o una cuchara hasta formar grumos. Cuando esté lo bastante fría para tocarla, amasa a mano 5–6 minutos hasta que quede suave y ya no se pegue. Cubre con un paño húmedo y deja reposar 30 minutos.
- 300 g harina
- 180 ml agua caliente
- 1/4 cdta sal
✅ Listo cuando: la masa está suave, blanda y vuelve despacio a su forma al presionarla

Hacer la pasta de aceite
Calienta el aceite en una olla pequeña a fuego bajo hasta que brille, retira del fuego y mezcla con la harina batiendo hasta obtener una pasta suave y fluida. Deja enfriar a temperatura ambiente. Untada entre las capas más adelante, esta pasta es el truco que evita que se vuelvan a pegar, para que el pan quede hojoso y no compacto al freírlo.
- 3 cdas aceite neutro
- 2 cdas harina
✅ Listo cuando: la pasta está lisa, sin grumos, y ya no está caliente al tacto

Armar y rellenar
Divide la masa reposada en 4 partes iguales. Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira una porción en un rectángulo fino, de unos 3 mm de grosor. Unta una capa fina de la pasta de aceite ya fría, rocía con aceite de sésamo, y esparce un cuarto del y una pizca de sal de manera uniforme, dejando un borde libre. Enrolla el rectángulo firmemente desde un lado largo formando un tronco, y luego enrolla ese tronco sobre sí mismo como un caracol, metiendo la punta por debajo. Repite con el resto de la masa.
- un poco, para espolvorear harina
- 150 g
- 2 cdas aceite de sésamo
- 1 cdta sal fina
✅ Listo cuando: cada porción queda enrollada en un caracol apretado y plano, sin cebollín asomando

Dejar reposar los caracoles
Cubre de nuevo los caracoles con el paño húmedo y déjalos reposar 15 minutos a temperatura ambiente. Este segundo reposo relaja el gluten para que luego puedas estirarlos finos sin que la masa se encoja ni se rompan las capas de .
✅ Listo cuando: la masa se siente relajada y cede fácilmente al presionarla

Estirar en discos
Aplana cada caracol suavemente con la palma de la mano, luego estíralo en un disco redondo de unos 18–20 cm de ancho y 4–5 mm de grosor, estirando desde el centro hacia afuera y girando el disco a medida que avanzas para que quede parejo.
✅ Listo cuando: cada disco está redondo y uniforme, con líneas espirales de cebollín visibles a través de la masa

Cocinar en sartén
Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén gruesa de fondo plano a fuego medio. Coloca un pan y cocina 2–3 minutos por lado, presionando suavemente con una espátula, hasta que esté bien dorado y con ampollas en toda la superficie; baja el fuego si se dora demasiado rápido. Agrega un poco más de aceite y repite con los panes restantes.
- 4 cdas aceite para freír
✅ Listo cuando: ambos lados están bien dorados, con zonas crujientes y ampolladas, y el pan suena hueco al golpearlo

Servir caliente
Pásalo a una tabla y golpéalo entre las palmas de las manos, o agrietarlo suavemente con el dorso de un cuchillo para aflojar las capas crujientes por dentro, luego corta en trozos y sirve caliente, con una salsa de soya y aceite picante si gustas.

Hacer la masa
En un bol grande, mezcla la harina y la sal. Agrega el agua caliente (recién hervida y reposada un par de minutos, para que esté caliente pero no queme) y revuelve con palillos o una cuchara hasta formar grumos. Cuando esté lo bastante fría para tocarla, amasa a mano 5–6 minutos hasta que quede suave y ya no se pegue. Cubre con un paño húmedo y deja reposar 30 minutos.
- 300 g harina
- 180 ml agua caliente
- 1/4 cdta sal
✅ Listo cuando: la masa está suave, blanda y vuelve despacio a su forma al presionarla

Hacer la pasta de aceite
Calienta el aceite en una olla pequeña a fuego bajo hasta que brille, retira del fuego y mezcla con la harina batiendo hasta obtener una pasta suave y fluida. Deja enfriar a temperatura ambiente. Untada entre las capas más adelante, esta pasta es el truco que evita que se vuelvan a pegar, para que el pan quede hojoso y no compacto al freírlo.
- 3 cdas aceite neutro
- 2 cdas harina
✅ Listo cuando: la pasta está lisa, sin grumos, y ya no está caliente al tacto

Armar y rellenar
Divide la masa reposada en 4 partes iguales. Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira una porción en un rectángulo fino, de unos 3 mm de grosor. Unta una capa fina de la pasta de aceite ya fría, rocía con aceite de sésamo, y esparce un cuarto del y una pizca de sal de manera uniforme, dejando un borde libre. Enrolla el rectángulo firmemente desde un lado largo formando un tronco, y luego enrolla ese tronco sobre sí mismo como un caracol, metiendo la punta por debajo. Repite con el resto de la masa.
- un poco, para espolvorear harina
- 150 g
- 2 cdas aceite de sésamo
- 1 cdta sal fina
✅ Listo cuando: cada porción queda enrollada en un caracol apretado y plano, sin cebollín asomando

Dejar reposar los caracoles
Cubre de nuevo los caracoles con el paño húmedo y déjalos reposar 15 minutos a temperatura ambiente. Este segundo reposo relaja el gluten para que luego puedas estirarlos finos sin que la masa se encoja ni se rompan las capas de .
✅ Listo cuando: la masa se siente relajada y cede fácilmente al presionarla

Estirar en discos
Aplana cada caracol suavemente con la palma de la mano, luego estíralo en un disco redondo de unos 18–20 cm de ancho y 4–5 mm de grosor, estirando desde el centro hacia afuera y girando el disco a medida que avanzas para que quede parejo.
✅ Listo cuando: cada disco está redondo y uniforme, con líneas espirales de cebollín visibles a través de la masa

Cocinar en sartén
Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén gruesa de fondo plano a fuego medio. Coloca un pan y cocina 2–3 minutos por lado, presionando suavemente con una espátula, hasta que esté bien dorado y con ampollas en toda la superficie; baja el fuego si se dora demasiado rápido. Agrega un poco más de aceite y repite con los panes restantes.
- 4 cdas aceite para freír
✅ Listo cuando: ambos lados están bien dorados, con zonas crujientes y ampolladas, y el pan suena hueco al golpearlo

Servir caliente
Pásalo a una tabla y golpéalo entre las palmas de las manos, o agrietarlo suavemente con el dorso de un cuchillo para aflojar las capas crujientes por dentro, luego corta en trozos y sirve caliente, con una salsa de soya y aceite picante si gustas.
The Story Behind the Dish
El pan de cebollín surgió de la larga tradición norteña china de panes planos de trigo, en una región donde el trigo, y no el arroz, era el alimento diario. Los cocineros descubrieron que al laminar una masa sencilla de agua caliente con aceite y cebollín picado, y luego enrollarla y cocinarla en sartén, ingredientes humildes se transformaban en algo crujiente, fragante y muy satisfactorio.
El pan viajó hacia el sur y, con la migración, hacia el extranjero, convirtiéndose en una comida de calle muy querida en Shanghái, Taiwán y Hong Kong, donde suele venderse recién hecho, cortado en trozos, en carritos de desayuno y mercados nocturnos.
⭐ Why It's Famous
Sus capas hojosas y crujientes y su intenso aroma a cebollín, logrados solo con harina, agua, aceite y cebollín, lo convierten en la prueba favorita de que ingredientes simples, bien trabajados, pueden saber extraordinario.
💡 Fun Fact
Algunos historiadores de la gastronomía señalan que la técnica de laminar masa con aceite, presente en panes planos chinos como este, aparece de distintas formas en varias tradiciones de masas hojaldradas, desde panes de Medio Oriente hasta el hojaldre francés.
Norte de China, especialmente Shandong y Tianjin
36.65°N, 117.12°E
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